En la sesión del jueves 28 de septiembre, el Concejo Municipal sancionó
la Ordenanza Nº 11337, referente a exceptuar del pago de los tributos
Municipales de Tasa General de Inmuebles y del Derecho Registro de Inspección,
a las industrias que acrediten su carácter de empresas que elaboren
biocombustibles.
Esta medida se funda en los beneficios que ofrece la utilización
del biocombustible en el plano ambiental, productivo y macro económico.
Se puede producir a partir de materias primas provenientes del agro, no
es contaminante y su producción admite la construcción de
pequeñas y medianas plantas.
En lo referente al medioambiente hay que destacar que por cada tonelada
de gasoil que se reemplaza por biodiésel se dejan de emitir a la
atmósfera unas 3 toneladas de dióxido de carbono. En el
plano productivo una planta como la de la ciudad de Gálvez que
produce en dos turnos diarios 3000 litros, necesitó de una inversión
de solo 40.000 dólares para montarla, elementos más que
convincentes para entablar políticas de incentivos para su producción.
Henn y Simoniello, siempre han sostenido en el Concejo Municipal que
la ciencia, tecnología e investigación, son herramientas
esenciales para el desarrollo local, y en este caso la producción
de alternativas renovables y no contaminantes, tienen un mayor potencial
de desarrollo en Santa Fe, ya que la ciudad cuenta con uno de los centros
de investigación más prestigioso de América Latina,
" el Instituto de Catálisis y Petroquímica" dependiente
de la facultad de Química y el CONICET.
En la provincia de Santa Fe son varios los proyectos de inversión.
El grupo Vicentín con una planta de biodiésel en San Lorenzo,
Firmaco de Esperanza produce plantas para la fabricación de biodiésel,
Clasificaciones Murphy S.R.L está desarrollando una planta para
autoconsumo de 8.000 litros diarios, Agricultores Federados Argentinos
tiene en carpeta montar una planta en sur provincial al igual que la comuna
de Sancti Spíritu. Ello se da por la conveniencia económica
del biocombustible, debido que su factibilidad técnica permite
iniciativas de autoabastecimiento, como también proyectos para
abastecer el mercado interno y la exportación.
Los Concejales Simoniello y Henn, afirman que no sobredimensionan esta
Ordenanza ni creen que una empresa que quiera producir biocombustible
lo va a hacer solamente por estos incentivos, pero si están convencidos
que es una señal que están dando desde el Concejo, de modo
tal que las grandes discusiones no les pasen siempre por el costado.
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| Nota
extraída del diario Clarín, Sección Rural - Sábado
27 de Mayo de 2006.
PRIMER NIVEL
El futuro: los biocombustibles
"Brasil en el siglo XXI será la primera
potencia energética del planeta", afirmó el presidente
Luiz Inacio Lula Da Silva. El autor asegura que "Brasil se dispone
a aprovechar sus ventajas comparativas en materia de suelos y producción
agrícolas". Afirma que, después de Brasil, para el
desarrollo de los biocombustibles, el segundo país del mundo es
la Argentina.
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Jorge Castro. Presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico.
En un país históricamente importador
de combustibles, con una situación coyunturalmente agravada por
la decisión de Bolivia de nacionalizar el petróleo y el
gas, que pone en riesgo el abastecimiento de San Pablo, Lula anunció
una estrategia de largo plazo para impulsar la producción en gran
escala de biocombustibles, tanto biodiesel como etanol.
"Brasil ha lanzado una revolución energética",
dijo Lula. Y añadió: "no sólo porque Petrobras
alcanzó la autosuficiencia, sino porque, además, éste
es el país que detenta la mejor tecnología para producir
etanol y avanzar en la producción de biodiesel
. Pocos países
podrán hacernos la competencia a la hora de extraer de la tierra
el carburante del futuro, debido a nuestra extensión territorial".
Lula hizo referencia al "Plan de Disminución
de Dependencia Energética", que se basa en tres puntos fundamentales:
1) producir a partir de 2008 la misma cantidad de gas que actualmente
se importa de Bolivia, con la obtención de 22.2 millones de metros
cúbicos diarios (m3/d) de gas natural de las cuencas de Santos
(San Pablo), Campos (Río de Janeiro) y el Estado de Espíritu
Santo; 2) sustituir el gas boliviano que alimenta actualmente las usinas
termoeléctricas, sobre todo de San Pablo, por alcohol combustible
y gas liquido. Respecto a este último se prevé la construcción
de dos plantas de regasificación (LNG); 3) y, estratégicamente
lo más importante, es la creación de un nuevo diesel (H-Bio),
mediante la incorporación directa de aceite vegetal en una etapa
de refinación del petróleo. "Es un nuevo paradigma
para la agricultura mundial", señaló Roberto Rodrígues,
Ministro de Agricultura de Brasil. Ya en el primer trimestre del 2007,
tres refinerías de Petrobras, situadas en Paraiba, Pará
y Río Grande del Sur, comenzarán a refinar el nuevo diesel,
el H-Bio. El ministro señaló también que el uso del
aceite vegetal para la fabricación en gran escala del nuevo combustible
creará una demanda adicional para la soja de aproximadamente 1.2
millones de toneladas recogidas en cerca de 420.000 hectáreas,
que producirán no menos de 6 billones de litros de aceite vegetal.
"Vamos a mezclar aceite de las semillas (girasol,
soja, algodón, entre otras) directamente con el petróleo
y vamos a refinar todo junto, pudiendo extraer un aceite diesel con menos
azufre y de más calidad", explicó Lula. Subrayó
también que Petrobrás asumirá "definitivamente
no sólo la responsabilidad por el petróleo, sino también
por esas otras cosas que significan energía y soberanía
para Brasil".
Importa subrayar que la potencialidad productiva
brasileña en materia agropecuaria es probablemente la más
elevada del mundo. Brasil tiene 92 millones de hectáreas de tierra
fértil todavía no utilizadas en el "Serrao". Es
la mayor reserva de tierras sin cultivar disponibles en el mundo.
Esta potencialidad se cruza con una tendencia estructural
de la época. El incremento del precio del petróleo es un
dato que llegó para quedarse: los mercados de futuro prevén
un precio del crudo de entre U$S 40 y 50 en los próximos 10 años.
La novedad en materia energética no reside en los temores que suscita
una posible crisis internacional con Irán, sino al hecho de fondo
representado por el crecimiento exponencial de la demanda mundial, ante
todo asiática, sobre todo china. Estados Unidos, el 30% del PBI
mundial, creció en el primer trimestre del año 4.8% del
producto. China, que arrastra el crecimiento mundial por encima de EEUU
se expandió 10.2% en los primeros tres meses del 2006 y su comercio
internacional crece 26% anual, casi tres veces el promedio global. La
OCDE prevé que el 2006 será un año semejante o superior
al 2004, el de mayor expansión de los últimos 30 años.
Conviene señalar que la crisis petrolera
de 1973 (primer shock petrolero mundial, en que el precio del petróleo
se multiplicó por cuatro en menos de dos meses), fue el disparador
que generó las condiciones para una formidable reconversión
del sistema económico mundial, resultado de la revolución
tecnológica, que encontró en ese desafío la oportunidad
para desatarse. El nuevo precio récord del petróleo abre
una oportunidad igual, o quizás mayor, para el desarrollo de las
energías alternativas, entre las que ocupan un lugar destacado
los biocombustibles.
De allí que no puedan sorprender los continuos
avances tecnológicos en materia de combustibles alternativos (biocombustibles)
registrados en los últimos tiempos. La innovación, siempre,
en la historia del capitalismo, es la respuesta a la necesidad. Los presidentes
de General Motors, Chrysler y Ford, las tres grandes compañías
automotrices de Estados Unidos, acaban de plantear ante el Congreso de
Washington la necesidad de que, para el año 2025, el 25% del combustible
empleado por los vehículos estadounidenses sea de origen vegetal.
Para establecer la dimensión que alcanzará esta extraordinaria
innovación, basta con señalar que, en la actualidad, sólo
700 de las 170.000 estaciones de servicio instaladas en el territorio
norteamericano expenden biocombustibles, en el país que representa,
de lejos, el primer mercado consumidor mundial. Estados Unidos consumió
21 millones de barriles de petróleo diarios (bpd) en el 2005; el
país que lo sigue en orden de importancia -China- consumió
6.5 millones bpd en el mismo período. El consumo mundial ascendió
a 84 millones bpd el año asado. Hoy son unas 700 las estaciones
de servicio que expenden biocombustibles en EEUU; en menos de 20 años
deberán ser unas 40.000.
En términos políticos, es obvio el
interés estratégico de Estados Unidos en la búsqueda
de fuentes energéticas alternativas al petróleo. La guerra
contra el terrorismo transnacional, la onda inestabilidad de la situación
en Medio Oriente y los conflictos existentes con Irán y crecientemente
con Venezuela impulsan ese replanteo con la fuerza de un determinismo
brutal.
Después de Brasil, en lo que se refiere
a la potencialidad productiva para el desarrollo de los biocombustibles,
el segundo país del mundo es la Argentina, que encuentra aquí
otra extraordinaria oportunidad histórica.
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